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31.5.15

LASTIMA BANDONEÓN


Tenía que ilustrar unos poemas de Juan Gelman, y decidí dibujar un bandoneón. 
A través de un amigo alguien me prestó uno. No fue fácil conseguirlo, había pocos me dijeron, porque no se fabricaban más y cuando una orquesta viajaba a Japón llevaban algunos de más y allá los vendían a muy buen precio.
Era un instrumento que tenía su historia. Quien me lo facilitó era la viuda de un músico tanguero. Me aseguró que este instrumento tenía vida propia, alguna vez, me dijo, al entrar al cuarto donde lo tengo guardado irradiaba una luz, como si saliera de adentro.
Lo dejé en una mesa de mi estudio, cada vez que lo miraba recordaba las palabras de la mujer.
Poco a poco lo fui dibujando, desentrañando la geometría que ocultan sus líneas.
Una tarde intenté sacar algo, como alguna vez hice con un violín o una guitarra. Pero era imposible, casi como si me hablaran en mandarín básico.
Mientras tanto el dibujo comenzó a aparecer, recuerdo que lo terminé una noche muy de madrugada, antes de irme a la cama, lo tomé y nuevamente intenté sacarle unas notas, solo unos sonidos dislocados que me hicieron dejarlo inmediatamente en la mesa.

 Cuando apagué la luz, lo observé no sin algo parecido al rencor, entonces, una luz submarina comenzó a emanar desde su interior. Fue un instante.

14.9.11

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Recién cruzaba el umbral de los veinte abriles. Tenía todas las certezas que hoy no tengo.
Esos dos cuadros cuelgan de una pared del Museo de Arte Moderno donde había sido aceptado a participar de una bienal de dibujo.
Esas paredes ya no existen, esos cuadros tampoco y de ese que mira la cámara desafiante, solo queda un eco dentro mío. 

29.12.10

Pa lo que te va a durar



 
Pa  lo  que te va a durar


Estás cachuzo a besos,
te han descolao a abrazos,
se te ha arrugao la cara de tanto sonreír,
¡Si habrás ensuciao puños en mesas de escolaso!
¡Si habrás gastao alfombras, muchacho bailarín!

¡Cómo tembló Palermo cuando sacando vales
pelaste la de cuero repleta de toven!
¡Cómo tembló Griselda aquellos carnavales
que marcó ciento veinte tu regia voitulrette!

Pa`lo que te va a durar tanta alegría y placer.
Lo que vas a cosechar cuando entrés a recoger
cuando te des cuenta exacta
de que te has gastao la vida
en aprontes y partidas, muchacho, te quiero ver.

Vos sos el que no pide, vos sos el que no ruega,
vos sos el que ninguna mujer lo despreció,
vos sos el que no tiene temores cuando juega,
vos pedís por derecha habiendo banca o no.

Y por noble y derecho vas dejando a pedazos
en esa caravana tu noble corazón:
en esa caravana de aciertos y fracasos
con que adornás tu vida de taura y gigoló.

Música Guillermo Barbieri

27.1.10

Tango

Y yo...¡qué querés! uno se va muriendo con cada amigo que se muere. Uno no se muere de golpe. Llega un momento que de Pichuco ya no queda nada. Se lo fueron llevando de a poco.
Anibal Troilo