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11.5.15

SEXOHUMOR





Después de la  dictadura de Videla, con los frescos  aires  de la democracia, fuimos
lentamente, descubriendo que la llamada censura se disolvía.
 Habíamos transcurrido controlados por una mojigata mirada que expresaban con eficacia ciertas instituciones de chupacirios relacionadas con la iglesia en connivencia con los uniformados.
La censura previa, la autocensura, las listas negras, eran las etiquetas que circulaban. Mordazas que nos imponían las circunstancias.
Por supuesto el tema sexual encabezaba la fila de lo prohibido.
Todavía veo en mi memoria, a un milico argumentando por tv, con la dureza de un playmovil, el porqué era inadecuado que las maestras usaran pantalones en la escuela. Hoy se me ocurre que solo Capusotto podría decirlo igual.
Es así que llegó la hora del llamado “destape” para escándalo de muchos.
 Algo que supimos importar de España.
 Hubo un aluvión de revistas dedicadas al tema.

 Los editores de Humor, lanzaron Sexhumor. Para ellos dibujé cosas como estas que  te muestro. Hoy, veinticinco  años después, suenan ingenuas.

14.12.14

DESECHOS HUMANOS


Son dos políticos de sonrisa fácil (casi un emoticón).
 En sus aspiraciones, o mejor, apetencias, está la Presidencia de la Nación.
Hablo de Macri y Massa.
 Hace poco uno decía suelto de cuerpo que había que “acabar con el curro de los derechos humanos” ahora el otro propone “cerrar la etapa de los derechos humanos”.
¿Qué expresan estos tipos? ¿Les preocupa acaso el destino de los genocidas presos? ¿Temen que sigan apareciendo nietos apropiados? ¿Tienen miedo acaso de que este túnel siga horadando las entrañas del establishment?
No me sorprendería saber que en sus “proyectos” está reinstalar aquel slogan que afirmaba en plena dictadura“los argentinos somos derechos y humanos.”


23.11.14

EL INFIERNO


 José Solanille tiene 83 años, un humilde peón rural que  vivió con su mujer e hijos a 500 metros del centro clandestino de detención cordobés conocido como La Perla.
Año 1976, dictadura de Videla, desde su casa escuchaba los aullidos de los detenidos torturados.
A continuación transcribo parte de su testimonio que el año pasado condenó al  genocida Luciano Benjamín Menendez .
”Estaba con otro compañero en la Loma del Torito. Habíamos visto la fosa cavada. Unos cuatro metros por cuatro. Tenían a toda la gente en dos filas. No sé, eran muchas personas. Como cien. Algunos vestidos, otros totalmente desnudos. Estaba Menéndez. El había llegado en un (Ford) Falcon blanco. Yo lo había visto. Sabía que se venía algo grande. Y ahí estaba, con su fusil. No lo ví disparar. Pero él dio la orden. La gente estaba encapuchada o vendada o tenían unos anteojos…Los que no tenían nada, los que podían ver, gritaban. Unos corrieron. Pero los mataron por la espalda. Ahí nos rajamos con mi amigo. Estábamos cagados de miedo. Nos habíamos arrastrado hasta arriba de la loma, pero salimos corriendo.
 Después se ve que los quemaron. Tiraron explosivos, el humo con ese olor espantoso se vino para mi casa. Era insoportable. Mi mujer y mis hijos se quejaban. Era horrible.
Solanille contó que días después pasó por el lugar y vio que habían tapado la fosa. “Se ve que estaba muy llena, porque sobró mucha tierra.”
También recordó cuando una perrita que tenía comenzó a llevar a la cucha “huesos chiquitos, cabecitas muy chiquitas…” Allí se quebró. Se cubrió los ojos con una de sus manos y sollozó: “Perdónenme abuelas, pero la perrita traía manitos, bracitos, batitas celestes y rosas…”
 Mientras leía este testimonio, apareció en mi memoria una pintura de Goya, “Los fusilamientos del tres de mayo”.
Sentí como un vómito, la imperiosa necesidad de un dibujo.
A pesar de que mi mano de dibujar por estos días está fuera de combate por un esguince busqué papel, pluma tintas un carbón …de nada sirve, ya lo sé, pero necesitaba hacerlo. Acá está.