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31.5.15

LASTIMA BANDONEÓN


Tenía que ilustrar unos poemas de Juan Gelman, y decidí dibujar un bandoneón. 
A través de un amigo alguien me prestó uno. No fue fácil conseguirlo, había pocos me dijeron, porque no se fabricaban más y cuando una orquesta viajaba a Japón llevaban algunos de más y allá los vendían a muy buen precio.
Era un instrumento que tenía su historia. Quien me lo facilitó era la viuda de un músico tanguero. Me aseguró que este instrumento tenía vida propia, alguna vez, me dijo, al entrar al cuarto donde lo tengo guardado irradiaba una luz, como si saliera de adentro.
Lo dejé en una mesa de mi estudio, cada vez que lo miraba recordaba las palabras de la mujer.
Poco a poco lo fui dibujando, desentrañando la geometría que ocultan sus líneas.
Una tarde intenté sacar algo, como alguna vez hice con un violín o una guitarra. Pero era imposible, casi como si me hablaran en mandarín básico.
Mientras tanto el dibujo comenzó a aparecer, recuerdo que lo terminé una noche muy de madrugada, antes de irme a la cama, lo tomé y nuevamente intenté sacarle unas notas, solo unos sonidos dislocados que me hicieron dejarlo inmediatamente en la mesa.

 Cuando apagué la luz, lo observé no sin algo parecido al rencor, entonces, una luz submarina comenzó a emanar desde su interior. Fue un instante.

19.12.10

Recuerdos

Ante una asamblea de recuerdos de balde
tomé la palabra y dije señores
dispersarse, es inútil que
se reúnan hasta estas horas de la madrugada y

no me dejen dormir no
dejen dormir a los vecinos y
golpeen y golpeen como si no supieran
que la carne golpeada no se vuelve insensible sino triste


usté recuerdo de esa gran mujer váyase
a su calor regrese
al perro de sus furias entre
a sus pechos no me la deje sola que se va a devorar

ustedes gentes que morían y peleaban
mientras yo   otros como yo creíamos estar haciendo la Revolución
y los dejábamos solos déjenme
solo ahora a mi y usté

recuerdo de los tiros que tiraremos alguna vez
quédese por lo menos hasta que empiece el día
y el sol caliente  y haya
buenas noticias de la guerra en Vietnam

Juan Gelman
Traducciones I
Los poemas de John Wendell





 


17.12.08

Juan Gelman

LXXII

con amenazas y promesas con veneno y ajenjo
los albañiles edificaron la casa del rey
y después no pudieron holgar porque
vino la muerte a darles otro empleo

los albañiles le dijeron a la huesuda
no nos lleves hay que hacer todavía
hay que revocar a fino las paredes hay que
limpiar las manchas de cal los carpinteros

tenían que mejorar el acabado
de las puertas los marcos de las puertas
los pintores no habían terminado de pintar
¿cómo nos vas a tomar ahora? Le decían

pero la muerte dijo que
necesitaba un palacio como aquel y más
bello que aquel y quería que trabajaran para ella y
los empezó a separar por oficio

hasta que llegó a Hirankaya el mejor
de los albañiles autor de paredes famosas y cuando
lo iba a pasar al otro lado le preguntó
¿dónde está tu corazón?

tiene que venir también tu corazón
no lo tengo le contestó Hirankaya
ha hecho su casa en una mujer
oh muerte restos de mi corazón

encontrarás en cada casa de este reino
en cada pared que levanté hay restos de mi corazón
pero mi corazón
ha hecho su casa en una mujer

Juan Gelman