El kolinos
Se lo conoce como Kolinos o el dientudo, merodea los alrededores de plaza de Mayo al anochecer, se acerca al desprevenido viandante y le muerde los glúteos dejándole una marca imborrable como un tatuaje, no discrimina sexo o edad.

Solo vivimos para el instante en que admiramos el esplendor del claro de luna, la nieve, la flor del cerezo y las hojas multicolores del arce. Gozamos del día excitados por el vino, sin que nos desilusione la pobreza mirándonos fijamente a los ojos. Nos dejamos llevar- como una calabaza arrastrada por la corriente del río- sin perder el ánimo ni por un instante, esto es lo que se llama el mundo que fluye, el mundo pasajero.