Desde hace un tiempo me ronda una pregunta, y hoy la lanzo a la palestra …¿porqué algunos humoristas o historietistas (excelentes en su trabajo) no les alcanza con eso y quieren ser considerados artistas plásticos? Como si esta fuera una jerarquía superior, como si no les bastara con la difícil tarea del humor o el comic.
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11.10.10
28.6.10
Rocamadour

Recordando mi vieja historieta Rocamadour mis amigos Ainoha y Sergio me envian esta postal desde la France.
Ya conté que ese nombre Rocamadour lo puse por un personaje de una novela de Julio Cortázar, Rayuela.
Ellos viven en París, pero ahora se encuentran en Cahors, un lugar al sur de Francia donde Sergio está haciendo una muestra de dibujos.
Merci mon ami.
19.12.09
La mirada

Las historietas fueron mi primera fuente de aprendizaje, desde siempre llamaban mi atención, en mi infancia hubo muchas revistas, una fue Patoruzito, donde se publicaban dibujos de Alberto Breccia, Alex Raymond, Bataglia, Ferro, y tantos otros próceres, otra revista que recuerdo era El Tony, me gustaban los dibujos de Frank Robbins y también el Cabo Savino de Casalla.


1.10.09


Hice todo el ritual que hago cuando comienzo un trabajo: ordenar y limpiar mi mesa de dibujo, buscar toda la documentación posible, cortar una buena cantidad de papeles según el formato que voy a utilizar, un buen frasco de tinta china, acomodo las plumas, plumines pinceles, reglas, tijeras etc.Hasta que un día o una noche comienzo
27.12.08
Felisberto Hernandez


Tinta, la revista de los dibujantes solitarios. Así se llamó. La piloteaba el talentoso Sergio Kern. Apareció a fines de los setenta, en Rosario. En sus filas estaban el negro Fontanarrosa, Crist, Quique Fenner, Jorge Varlotta y otros.


Ahí publicaron esta historieta “Muebles el canario” basada en un cuento de Felisberto Hernandez.
La resolví casi como si hiciera cine. Eso lo había aprendido de mis admirados Frank Robbins, Hugo Pratt, y el viejo Breccia.
Pensá que esto sucedió hace tanto tiempo que vos ni las computadoras habían nacido, pero si había fotocopiadoras, instrumento que en este caso usé.
La resolví casi como si hiciera cine. Eso lo había aprendido de mis admirados Frank Robbins, Hugo Pratt, y el viejo Breccia.
Pensá que esto sucedió hace tanto tiempo que vos ni las computadoras habían nacido, pero si había fotocopiadoras, instrumento que en este caso usé.

Felisberto Hernandez era un escritor singular.
Podría ser un personaje de Robert Crumb. Nació en Montevideo y pasó su vida dando conciertos de piano en pueblos de provincia para poder subsistir.
En muchos de sus cuentos el protagonista es él mismo haciendo de músico.
Cada uno de sus relatos nos introduce en un mundo extraño, casi onírico, todo contado con cierto humor.
Podría ser un personaje de Robert Crumb. Nació en Montevideo y pasó su vida dando conciertos de piano en pueblos de provincia para poder subsistir.
En muchos de sus cuentos el protagonista es él mismo haciendo de músico.
Cada uno de sus relatos nos introduce en un mundo extraño, casi onírico, todo contado con cierto humor.

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