“La longevidad es, por si sola, un signo irrecusable de fuerza. Pues es preciso que un hombre tenga mucho mana, imunu o tondi, etcétera, para haber podido resistir victoriosamente durante tanto tiempo a todas las tentativas de hechicería, a todos los ataques insidiosos de que ha sido objeto, etc.
La longevidad llega incluso a considerarse como una cualidad en si misma que puede desprenderse del ser en la que se encuentra y que se intenta asimilar con el fin de volverse mas fuerte.”
Estos “primitivos” nada sospechan de nuestros depósitos de ancianos, eufemísticamente geriátricos. Son primitivos, no alcanzaron nuestro nivel “cultural”, seguramente ignoran la palabra “descartable”.
Los dejo, hoy me teñiré el pelo rojo furioso, y ya que estoy me hago un lifting.