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13.2.10

La máquina del tiempo

“El tiempo presente y el tiempo pasado
están quizás presentes los dos en el tiempo futuro
y el tiempo futuro contenido en el tiempo pasado.”

Estos versos de T.S.Eliot expresan lo que sentí hoy al encontrar esta vieja xilografía que hice en el año 1972, traspapelada en una de las tantas carpetas que guardo.
Probablemente, los jóvenes visitantes de este blog aún no nacían, en ese entonces ni los mejores relatos de ciencia ficción imaginaban lo que sería internet, entonces este futuro que es nuestro hoy ya estaba en movimiento.Ahora me pregunto cuál será el futuro que este instante está predeterminando, dentro de 38 años, si te acordás, me gustaría saberlo, entonces seré un viejo centenario y cada línea que salga de mi pluma tendrá vida como quería Hokusai.

5.11.09

Hokusai




Recién llegado a Buenos Aires hice una “travesía” en colectivo hasta Plaza Miserere, entonces esas distancias me parecían desmesuradas, iba a visitar al pintor Luis Felipe Noé quien tenía un ejemplar del manga de Hokusai, ese era mi objetivo.

En la casa taller del Yuyo Noé había alumnos con sus tableros hasta en los placares, cordialmente me prestó el libro, un antiguo ejemplar encuadernado a la usanza oriental, me senté en un rincón y pasé toda la tarde en la galaxia Hokusai.

Esta reflexión que alguna vez escribió tal vez sobrevive por la belleza que guarda:…”a la edad de 5 años tenía la manía de hacer trazos de las cosas. A la edad de 50 había producido un gran número de dibujos, con todo, ninguno tenía un verdadero mérito hasta la edad de 70 años. A los 73 finalmente aprendí algo sobre la calidad verdadera de las cosas, pájaros animales, insectos, peces, las hierbas o los árboles. Por lo tanto a la edad de 80 años habré hecho un cierto progreso, a los 90 habré penetrado el significado mas profundo de las cosas, a los 100 habré hecho realmente maravillas y a los 110, cada punto, cada línea, poseerá vida propia.”

5.3.09

Como olvidar a los precursores, aquellos monjes que iluminaban pequeñas viñetas en manuscritos medievales, algunas ilustraciones de Alberto Durero, pasando por el gran Hokusai hasta llegar a maestros como Gustavo Doré, Grandville, Alejandro Sirio, Alfred Kubin o N.C. Wyeth y en nuestra época Roberto Páez o Mattotti.