Cuando me preguntan cuantos años tengo digo ninguno, me los gasté a todos. Esta respuesta me planta ante mi interlocutor como una persona astuta, sagaz, hasta inteligente si querés. Pero entonces recuerdo lo que decía mi viejo maestro Páez “los años no pasan, se instalan”.
Aunque la intención de este post no es hablar de los años sino comentarles sobre el sorteo que hicimos hace un rato con la ayuda de dos de mis nietos, Lucas y su hermano Marcos.
Quiero también agradecer los buenos deseos de tantos que no conozco y se acercaron a participar, gracias a este extraño instrumento llamado blog el cual nunca deja de sorprenderme.
A todos un abrazo,desde este día tan especial en que entré a este planeta sin saber cómo ni porqué.







