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26.5.17

EL CUADERNO LARGO




Siempre que veo un cuaderno que me gusta lo compro, compulsivamente, no lo pienso, lo compro. Ese cuaderno puede quedar en un estante de mi biblioteca por años hasta que un día llega su turno.
Algo así me pasó con este cuaderno largo, lo encontré en una librería de Mendoza.
Me gustó ese formato, recordé la cueca larga de Nicanor Parra. Pensé hacer una historieta, pero generalmente mi pensamiento va por un sendero y mi dibujo por otro.

Estos tres dibujos, tintas y acuarelas, los rescato de ese cuaderno largo.

21.9.15

MISHIMA

Mucha gente me pregunta por estos días si recuperé la mochila que perdí en Mendoza. Lamentablemente debo decir que no. Si bien decidí dar vuelta la hoja (pasaron veintiún días desde el siniestro) todas las mañanas, generalmente poco después de despertar, descubro algo nuevo que se fue con la mochila. Por ejemplo, hoy recordé que había guardado ahí un libro de cuentos de Yukio Mishima que venía leyendo por esos días. Me imagino entonces a un desconocido, despatarrado en su cama, leyendo uno de los cuentos de Mishima, en aquel que fuera mi libro. Tal vez, el tipo es la primera vez en su vida que lee un cuento y descubre así su vocación literaria. Años después es un genial escritor y un día un editor me convoca a ilustrar uno de sus libros. El libro en cuestión es un éxito total, las reediciones se multiplican y amaso una pequeña fortuna. Lo cual me permite mi anhelado viaje al Tibet, donde paso algunos años en un monasterio Budista, allí comprendo finalmente, que la realidad no existe, era un juego de la mente, una ilusión, maya.

18.9.15

LAS LÍNEAS DE LA MANO.

Así se llama la expo que preparamos y que inaugura el 1 de octubre próximo, en el Centro Cultural Fontanarrosa de Rosario. Es una panorámica de aproximadamente cien de mis trabajos, donde podrán apreciar originales de algunos de los libros que ilustré o publicados en revistas, pasteles, carbones, tintas y otras cosas. Son las líneas de la mano que a lo largo de los años se fueron extendiendo por papeles quedando en la trama de dibujos, como la huella de una mirada al mundo que fluye. Habrá también un frondoso catálogo diseñado por Matias Carbonari, con un prólogo de Juan Sasturain. La muestra estará colgada durante el mes de octubre, Rosario (la patria del querido negro Fontanarrosa) está a un paso de todo, por lo tanto no te la pierdas. Están todos especialmente invitados.

8.6.15

CUADERNOS








Son mi laboratorio de pruebas, acá investigo técnicas, me sorprenden hallazgos impensados,me dejo llevar por el juego de las formas.Son secretos, casi nadie los conoce, tengo algunas docenas y de vez en cuando los visito.
Hoy te muestro algo de lo que hay en ellos, aunque es una mínima fracción de lo que guardan.

  

2.5.15

TRABAJAR CANSA




Mi primer trabajo fue de aprendiz en una agencia de publicidad, merodeaba los diecisiete,  no me pagaban un peso, transcurría mi mañana dibujando  letras (todavía no llegaba el Letraset) no tenía derecho  a sentarme, pagaba el “derecho de piso”.
A los veinte y monedas  entré a trabajar en un banco
.Gracias a la gestión de una querida tía, ya que mi examen no alcanzó a cubrir el número de palabras por minuto exigidas en la máquina.
A las 7 de la mañana marcaba tarjeta y hasta las dos de la tarde estaba prisionero.
Una pesadilla que vivía con resignación. Esto es “trabajar”, me repetía como un mantra, la idea bíblica de “ganarás el pan con el sudor de tu frente”.
Por supuesto encontré algunos inadaptados semejantes con quienes inmediatamente confraternizamos, nos reíamos (por no llorar) de todo el mundo. Gerentes, Jefes de sección, Firmas autorizadas, eran el blanco de nuestras pullas, befas y mofas.
Esporádicamente aparecía un personaje que nos rescataba de la rutina, un señor mayor con un bastón y con una capa llena de medallas, decía ser “El rey de España”, traía una cantidad de papeles absurdos que inmediatamente sellábamos y firmábamos para luego mandarlo a otro banco de la zona a seguir estos trámites.
Mi tarea era contar  números  de lotería. Sobre mi escritorio tenía, como un castigo, varias pilas de esos papelitos que seguramente fueron el sueño de alguien, miles por día, que anotaba en absurdas planillas.
Una mañana en un acto de rebelión, aprovechando la ausencia del jefe de sección, tiré un esponjero donde nos humedecíamos el dedo para contar, voló por los aires hasta dar en uno de los tubos fluorescentes que nos iluminaban y lo estrelló en mil pedazos. Inmediatamente limpiamos las pruebas del desborde,  minutos después el jefe caminaba entre los escritorios tratando de indagar que descalabro había ocurrido en su ausencia.
Esta mazmorra duró dos años, hasta que un día supimos que esperábamos un hijo. Él fue el mejor argumento para dejar esa vida “asegurada”.
Hoy son mis hijos quienes a veces me recuerdan que trabajé solo dos años en mi vida.

Y puede que tengan razón, porque todos los dibujos, pinturas, grabados, esculturas que después hice y hago, las publicaciones, ilustraciones, exposiciones, todas las horas invertidas en esto, son solo una excusa para no tener que trabajar.

30.4.15

CARNET




De un pequeño carnet de apuntes elijo estos dibujos, cosas que se arman como un juego,una suerte de pensamiento gráfico.
Ideas muy simples que seguramente rescataré para otras situaciones plásticas.

28.11.14

FÉMINAS


De un pequeño carnet de notas, salen estos cinco dibujos-bocetos. En mis búsquedas dejo que fluyan todas las imágenes, sin preocuparme ni reprimirme en absoluto , tienen esa impronta irresponsable de que no saldrán de esa libreta. Hoy hice una excepción ya que algo interesante late allí para ser trabajado.
El tiempo lo dirá, mientras tanto acá los comparto. 

4.9.11



El boeing despegó sin problemas, pronto estaba viendo el río marrón desde arriba, un vuelo tranquilo. Hora después comenzamos a descender sobre la ciudad de Córdoba, cuando la voz del comandante dijo que por problemas de un incendio en el aeropuerto nos volvíamos a Aeroparque. ¡Parecía un chiste!.



Inmediatamente,( como suele suceder en estas circunstancias)  todos dejamos nuestras islas y comenzó un debate público con las azafatas que sin argumentos trataban de explicar el porqué de la vuelta. Los ánimos estaban caldeados en el pasaje.
Imaginé mil soluciones, aterrizar en Villa María, lanzarme en paracaídas, armar un comando y obligarlos a desviar el vuelo hacia otro aeropuerto alternativo.
Y así fue que falté a mi cita…aún no tengo noticias de la muestra, ¿alguien habrá ocupado mi lugar?

22.8.11


Con sus prismáticos estudia a un viejo que revuelve un contenedor de residuos en la esquina de enfrente, “La realidad no está afuera- dice Scafati constantemente- eso que llamamos realidad, está en tu mente, lo que observo en este momento,  cada uno lo percibe de manera particular, está dentro mío, sumergido en mi historia, en mis humores.”

 Selecciona un disco de Atahualpa Yupanqui. Elige la música según el estado anímico que lo embarga, por lo que debemos colegir que esta mañana un cielo sombrío lo acompaña, como  la guitarra de don Ata desenrollando una baguala.


Se acerca a su mesa de dibujo, observa una rana disecada, casi como un antiguo pergamino, podría decirse que es una momia. Tiene dos ejemplares, uno se  lo trajeron sus nietos, quienes conocen sus gustos estrafalarios, y otro  una amiga  pianista que lo encontró en su campo.


Estos modelos son  sumamente apreciados por Scafati, como ya refiero en el cap VII de este mismo volumen (pag. 98-99), atesora en su estudio una colección de objetos que seguramente, si  antes no los rescata algún museo, o coleccionista sensible, irán a parar directamente al tacho de la basura.

Observando el cadáver del batracio comienza a trazar líneas con una estilográfica, su mano se mueve ágilmente sobre el papel, al principio parece un absurdo enredo de rayas, casi un garabato, pero a medida que transcurren los minutos va apareciendo una forma, en un momento se detiene y escudriña cada detalle del modelo con una lupa.
“Me atraen estas formas orgánicas, no me preguntes porqué, pueden ser una rama de un árbol, una piedra, una calabaza o estos animalitos secos.”


En sus cuadernos guarda cientos de estos apuntes, después de algunas  horas de trabajo concentrado, intempestivamente suelta la pluma, se pone su capa negra y su sombrero de ala ancha y sale a la calle donde el frío hace saltar lágrimas de sus ojos.
Camina, no sabe que al doblar la esquina encontrará una noticia que cambiará su vida.

“Manchas de tinta china”.
Biografía autorizada de Luis Scafati
Dra. Celeste Grondona White
Ediciones el esguince- 748 páginas