Seguidores

Mostrando las entradas con la etiqueta Pablo Neruda. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Pablo Neruda. Mostrar todas las entradas

20.8.15

FESTILUS






En un avión atravesé la cordillera de los Andes brillante de nieve.
“Si caemos acá, como les sucedió a los uruguayos allá por los 70, almorzaré a esa muchacha rellenita.” Era mi pensamiento necrológico.
Me cuesta disfrutar un viaje en avión, no puedo entender que un artefacto tan pesado vuele…pero no era este el tema de hoy.
Me invitaron a Festilus, un encuentro de ilustradores organizado por la galería Plop en Santiago de Chile.  Había colegas de distintos países: España, Portugal, México, Colombia, Argentina y Chile obviamente.
Fueron diez días intensos, charlas, conferencias, exposiciones, work shop, firma de libros.
Aunque el encuentro con seres de carne y hueso es siempre estimulante en esta era de relaciones virtuales.
Pude comprobar la excelencia de los vinos chilenos, una vez ingresados al torrente sanguíneo nos proveen de ideas extraordinarias.
También me invitaron a la casa de Pablo Neruda, llamada La Chascona. Un lugar donde aún se siente la presencia del poeta.
Todo este quinto encuentro lo organizó de manera impecable los responsables de Plop un lugar donde la ilustración tiene su refugio.
Acá dejo unas pocas fotos que gentilmente me enviaron algunos amigos.
Solo me queda agradecer tanta cordialidad, allá quedaron los dibujos expuestos en galería Plop, en el barrio de Lastarria, a un paso del cerro Santa Lucía.
Si podés date tuna vuelta.


16.11.11

El gran orinador



El gran orinador era amarillo
y el chorro que cayó
era una lluvia color de bronce
sobre las cúpulas de las iglesias,
sobre los techos de los automóviles,
sobre las fábricas y los cementerios,
sobre la multitud y sus jardines.

Quién era, dónde estaba?

Era una densidad, líquido espeso
lo que caía
como desde un caballo
y asustados transeúntes
sin paraguas
buscaban hacia el cielo,
mientras las avenidas se anegaban
y por debajo de las puertas
entraban los orines incansables
que iban llenando acequias, corrompiendo
pisos de mármol, alfombras,
escaleras.

Nada se divisaba. Dónde
estaba el peligro?
Qué iba a pasar en el mundo?

El gran orinador, desde su altura
callaba y orinaba.

Qué quiere decir esto?

Yo soy un simple y pálido poeta
y no he venido a descifrar enigmas,
ni a proponer paraguas especiales.
Hasta luego! Saludo y me retiro
a un país donde no me hagan preguntas.