A veces siento que el desencuentro es grande.”Deberíamos hablar menos y dibujar más. “proponía Goethe, tal vez se refería a esto mismo.
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Solo vivimos para el instante en que admiramos el esplendor del claro de luna, la nieve, la flor del cerezo y las hojas multicolores del arce. Gozamos del día excitados por el vino, sin que nos desilusione la pobreza mirándonos fijamente a los ojos. Nos dejamos llevar- como una calabaza arrastrada por la corriente del río- sin perder el ánimo ni por un instante, esto es lo que se llama el mundo que fluye, el mundo pasajero.
1 comentario:
cuando comencé en el arte me era muy difícil despegar mi hacer estética de una profunda religiosidad andina,
religiosidad y estética nacidas de ese silencio y de esa inmensidad que nos acunó desde niño...
hace poco bajando en bote por el río mendoza, dos cóndores sobrevolaban nuestro descenso, en alta montaña nevaba y era mi última tarde antes de volver al llano...
saludos luis
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