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31.12.10

Sefiní


Estamos cerrando el año, apagando las luces, atrancando puertas y ventanas.
Viendo si no nos olvidamos nada.
Desde esta modesta tribuna o blog o como quieras llamarla, quiero agradecer a todos los que me acompañaron, los que tuvieron la constancia de dar una señal en los post,  los que me escribieron sentidas cartas o enviaron sorpresivos regalos, los que en silencio recordaron un dibujo, una frase.


Todos esos detalles que nos acercan, aunque nunca sepamos quienes somos.
El mundo que fluye, un lugar de encuentros, de humores, de compartir o disentir esta porción de tiempo que nos toca en suerte.


Alguna vez leí, que la antigua costumbre de hacer estallar cohetes y petardos a fin de año, viene de la creencia de nuestros ancestros de producir ruidos fuertes para espantar los malos espíritus.

 Tal vez hoy lo que sobran son los ruidos discordantes, podríamos probar hacer un gran silencio, un vero silencio, seguramente eso, si no espanta a los malos espíritus nos dará la oportunidad de encontrarnos.

Un buen augurio para todos, que el  próximo año traiga lo que esperan.
¿Apagué las luces? ¿Cerré el gas?  
Arrivederchi

29.12.10

Pa lo que te va a durar



 
Pa  lo  que te va a durar


Estás cachuzo a besos,
te han descolao a abrazos,
se te ha arrugao la cara de tanto sonreír,
¡Si habrás ensuciao puños en mesas de escolaso!
¡Si habrás gastao alfombras, muchacho bailarín!

¡Cómo tembló Palermo cuando sacando vales
pelaste la de cuero repleta de toven!
¡Cómo tembló Griselda aquellos carnavales
que marcó ciento veinte tu regia voitulrette!

Pa`lo que te va a durar tanta alegría y placer.
Lo que vas a cosechar cuando entrés a recoger
cuando te des cuenta exacta
de que te has gastao la vida
en aprontes y partidas, muchacho, te quiero ver.

Vos sos el que no pide, vos sos el que no ruega,
vos sos el que ninguna mujer lo despreció,
vos sos el que no tiene temores cuando juega,
vos pedís por derecha habiendo banca o no.

Y por noble y derecho vas dejando a pedazos
en esa caravana tu noble corazón:
en esa caravana de aciertos y fracasos
con que adornás tu vida de taura y gigoló.

Música Guillermo Barbieri

28.12.10

23.12.10

El proceso

 Los relatos de Franz Kafka son perfectas alegorías de la civilización en la que transcurrimos. 


 “El proceso” es una de esas historias, una pesadilla interminable, registrada con la limpieza y contundencia que solo un escritor del tamaño de Kafka podría hacerlo.
Estos dibujos que hoy te muestro ilustraron, entre otros, esa novela que alguna vez publicó el sello Longseller.


Pero no es casual que hoy te muestre estos dibujos que hace un rato encontré en un sobre e inmediatamente se anexaron a este momento, aunque no creo en las casualidades, algo, llamémoslo instinto, a veces produce estas coincidencias.
Como todos saben, en Argentina, los que ya no nos cocinamos al primer hervor, nos tocó vivir  una época pavorosa que se llamó “el proceso”.


Muchos amigos y conocidos perdieron la vida, fueron torturados, sufrieron cárcel, persecución o exilio.

Esto sucedió hace ya más de treinta años. Los aberrantes criminales y ladrones, quedaron impunes.
 Amparados por el beneplácito de algunos civiles (políticos, periodistas) quienes  proclaman  que hay que mirar el futuro y  olvidar.

 Ayer fue  un día histórico, finalmente se hizo justicia, el genocida Jorge Rafael Videla, uno de los cabecillas  del terrorismo de estado fue condenado a prisión perpetua a cumplir en una cárcel común.


 Mi natural escepticismo fue sorprendido, nunca pensé que llegaría este día, un regalito de Papá Noel. A partir de hoy no sentiré vergüenza de la justicia de mi país.




20.12.10

Escaleras


Cada vez que debo subir un cuadro por la escalera que lleva a mi cueva pienso (en un marco de puteadas) en el trágico destino del “artista plástico”. 
Esto se multiplica cuando,como en este caso, son cerca de 60 cuadros que vienen de una muestra que hice en el museo Rosa Galisteo en Santa Fé.


Es increíble la cantidad de cagatintas  que comen  gracias a los llamados “artistas plásticos”. 
Gente que cobra su sueldo cómodamente detrás del escritorio de un museo o en los lamentables organismos de cultura, y cuya tarea pareciera ser  poner todos los impedimentos posibles para que el “artista plástico” exponga su trabajo.


Todo este monocultivo lo permite y estimula el ego desmedido del “artista plástico”, quien muy suelto de cuerpo se transforma en un lameculos lamentable con tal de que la curadora de turno le permita exponer su obra en el espacio mongo, o que el crítico del momento le saque tres renglones en la nota que nadie leerá salvo él y su mamá.


Mucha gente come gracias a esta extraña profesión, empezando por el proveedor de materiales, no quieras saber lo que vale un buen papel, después viene  el marquero (un trabajo sin marco es imposible vender argumenta el marchan), el taxiflet que traslada la obra del taller a la galería también saca sus buenos pesos, el diseñador que hace el catálogo y el imprentero que lo imprime… y así podemos seguir un rato largo sumando y sumando.  


Toda esta suma da por resultado (después de subir y bajar escaleras con un cuadro en las manos)  en la decisión (que tomé innumerables veces) que ésta es mi última muestra.
Lamentablemente mi memoria es frágil y mi ego grande. Tarde o temprano aparece una curadora con un ramillete de promesas:”acá te va a ver mucha gente”, “habrá buenas ventas”…pero ésta...es la última vez.

19.12.10

Recuerdos

Ante una asamblea de recuerdos de balde
tomé la palabra y dije señores
dispersarse, es inútil que
se reúnan hasta estas horas de la madrugada y

no me dejen dormir no
dejen dormir a los vecinos y
golpeen y golpeen como si no supieran
que la carne golpeada no se vuelve insensible sino triste


usté recuerdo de esa gran mujer váyase
a su calor regrese
al perro de sus furias entre
a sus pechos no me la deje sola que se va a devorar

ustedes gentes que morían y peleaban
mientras yo   otros como yo creíamos estar haciendo la Revolución
y los dejábamos solos déjenme
solo ahora a mi y usté

recuerdo de los tiros que tiraremos alguna vez
quédese por lo menos hasta que empiece el día
y el sol caliente  y haya
buenas noticias de la guerra en Vietnam

Juan Gelman
Traducciones I
Los poemas de John Wendell