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15.10.10

Niñas

Recién me llega y quiero compartirlo con ustedes que son gente sensible e inteligente (eso dicen).
Es un  libro con dibujos de Marta Vicente y textos de Jimena Néspolo, acaba de salir a la luz, se llama Niñas y está editado de manera impecable por Adriana Hidalgo en su colección Pípala.

Se supone que es un libro “para niños”, aunque no creo en estos límites ni jerarquías, pienso que en algún lugar siempre está el niño que fuimos.

En este caso la propuesta es muy simple, sugestivos retratos de niñas, de profundas miradas que todo lo dicen, con esa levedad que Marta sabe poner en sus dibujos o pinturas, paisajes iluminados sabiamente que nos introducen en el misterio de las cosas.
Los bellos textos de Jimena, no exentos de poesía, se hunden en las imágenes que se encienden como luciérnagas nocturnas.
No te pierdas este broli, el niño que llevás dentro te agradecerá el regalo.

14.10.10

13.10.10

Vuelo

Vuelo- Serigrafía 4 colores sobre papel- 50 cms.X 70- Tiraje 100 ejemplares- Firmada a mano y numerada.

11.10.10

Muralismo Argentino

Desde hace un tiempo me ronda una pregunta, y hoy la lanzo a la palestra …¿porqué algunos humoristas o historietistas (excelentes en su trabajo) no les alcanza con eso y quieren ser considerados artistas plásticos? Como si esta fuera una jerarquía superior, como si no les bastara con la difícil tarea del humor o el comic.

Por otra parte es muy extraño y hasta paradójico, que esa misma gente   dedicada  a estas materias (humor, historieta) hace de eso un coto cerrado,  son impermeables a las “artes plásticas”.
Difícilmente un dibujante “profesional” piense en las figuras de Michelángelo, pero no dejan de admirar a un ilustrador mediocre como Frank Frazeta, o ignoran la obra de Klee y veneran a Steimberg, o jamás repararon en Brueghel y se deshacen con Robert Crumb.
A veces pienso que  en  la confusión general que reina en las llamadas “artes plásticas” esto es un epifenómeno, hoy cualquiera puede tomar una brocha y pintar en cinco minutos  un “mural.”
Todo entra en la misma bolsa, seigual dicen  los chabones en el feca.


Roberto Páez me contó alguna vez, que un reconocido humorista lo llevaba a su casa en  auto, en el camino le preguntó, -Páez ¿a vos que te parece mi trabajo?
Roberto dijo- Excelente, lo haces muy bien.
-Mi dibujo ¿Qué te parece mi dibujo?- insistió el reconocido humorista.
-En lo que hacés te funciona muy bien.- respondió Páez
-Yo me refiero como plástica, que te parece?-volvió a la carga el reconocido humorista .
- Para mi no existís.- cerró Páez.

8.10.10

Memoria

Memoria- Tinta, lápiz, aguada y sellos sobre papel

7.10.10

Aceitunas

En un viejo cuaderno de contabilidad dibujo, es de noche, hay una lámpara que marca un cono de luz, en la penumbra una copa de vino oscuro y brillante, un pequeño  plato con  aceitunas negras como ojos y el silencio. Dibujo como quien recibe una misteriosa serie de mensajes cifrados de algún lugar de la memoria.
 Hace un rato deambulaba por calles desconocidas como sucede en los sueños, vi dos jóvenes drogándose en el escalón de una puerta, un gato  furtivo cruzó como una sombra, una ventana se encendió en un piso alto.


Miro esta serie de imágenes que aparecen en estos papeles amarillentos, convocadas por mi mano en una danza ritual,soy el primer espectador de esto que surge, mientras trituro una aceituna en mi boca dejando ese sabor salado que se expande en todo mi cuerpo como una mancha de aceite y probablemente aparece en alguna de estas líneas.

5.10.10

Alberto Burnichón


Corrían los años 70, yo exponía mis dibujos en una galería en Mendoza cuando un día apareció una persona que quería conocerme, se llamaba Alberto Burnichón, gastaba algunas décadas mas que yo, usaba una barba candado, el pelo ensortijado y canoso, siempre colgaba de su cuello una cámara fotográfica y llevaba un portafolio negro cargado de libros.

 Fue así como lo conocí y en el transcurso de algunos años nos hicimos amigos. Cuando pasaba por Mendoza me visitaba, en aquella época mi estudio y casa estaban  en el centro de la ciudad,  era un lugar muy visitado, allí crecían mis hijos Matías y Florencia, y siempre había reuniones estudiantiles, queríamos cambiar el mundo, (hace poco alguien me preguntó para qué  queríamos cambiarlo si estaba tan bien como estaba.)

 Burnichón era oriundo de Córdoba y recorría el país vendiendo libros, alguna vez me contó que su vocación  fue el teatro, tenía algo artístico que lo expresaba en su vida, en sus amigos artistas  y en la edición de unas pequeñas carpetas con dibujos y poemas de jóvenes que recién comenzábamos a romper el cascaron: el Crist, el negro Fontanarrosa, Federico Aymá, Peiteado, a todos ellos los editaba en esas singulares carpetas, “burnichetas” las bautizó Crist a quién publicó una muy original impresa en servilletas de papel.
Mientras tanto el país entraba en un cono de sombras cada día más denso, había aparecido una siniestra organización de asesinos llamada triple A, grupos paramilitares que perpetraban  atentados a diario. La sangre comenzaba a correr.

Recuerdo que  un día lo acompañé a San Rafael en su furgóneta citroen, al cuál Fontanarrosa llamaba “el bólido de acero y lona”, ese viaje  fue inolvidable, nunca imaginé que alguien condujera tan mal y a tan alta velocidad, íbamos a la casa del Ciro Bustos, un pintor que había estado con el Che en Bolivia.