Seguidores

19.8.10

Coquette

Mi hijo Leo me escribe avisándome que colgó este video que hicieron con su amigo Gabriel donde interpretan un tema en el particular estilo manouche.
Son dos capos, que más puedo decir, solo hay que abrir los oidos del cuore.

11.8.10

Amarcord

A Luisito no le gustaba la escuela, es mas, se cagaba en la escuela (y esto no es una metáfora) era frecuente que su mamá llevara una muda de calzoncillos para cambiarlo.
Luisito sufría horriblemente esas horas de encierro en esa institución donde hay señoras que hacen su trabajo de maestras.

Entre esos esperpentos había dos que todavía le quitan el sueño, una era la señorita Pedernera, usaba un tapado gris y unos lentes ahumados alargados que le daban a su cara el aspecto de una mosca gigante.
Todavía Luisito puede sentir el puntero de la señorita Pedernera golpeando en su cabeza mientras le gruñía – “mijito baje de la palmera.” La señorita Pedernera era una agente de la GESTAPO dando clases en una escuela primaria.

La otra maestra era la señora de Chávez, profesora de “educación física”, un engendro cuya espalda derecha como una tabla hacía sospechar a Luisito y su febril imaginación, que la señora de Chávez tenía un palo que la atravesaba por el culo.


Luisito bogaba por no mandar a sus hijos a la escuela, pero su mujer pudo convencerlo de lo contrario. Hoy siente una mezcla de profunda pena y resignación cuando ve a sus pequeños nietos dirigirse al matadero.
Luisito está convencido que todos nacemos geniales y nos entierran boludos, no tiene dudas que la principal causa de esta metamorfosis es la escuela primaria.


6.8.10

Alma

Tanto nuestra alma como nuestro cuerpo se componen de elementos que todos estuvieron ya presentes en la serie de antepasados.
Lo “nuevo” en el alma individual es la recombinación variada hasta el infinito de los ancestrales componentes, cuerpo y alma tienen por ello un carácter eminentemente histórico y no hallan en lo nuevo, en lo recién nacido, la adecuada morada, es decir, los rasgos ancestrales se encuentran en el propio hogar sólo en parte.

Nosotros no hemos terminado todavía con el medioevo, la antigüedad y el primitivismo tal como nuestra psique exige. En lugar de ello somos lanzados a la catarata del progreso que cuanto más nos impulsa con más salvaje ímpetu hacia el futuro, tanto más nos arranca de nuestras raíces .

Pero una vez derribado lo antiguo, generalmente queda también destruido y ya no es posible detenerse en absoluto. Pero es precisamente esta pérdida de vinculación, este desarraigo, lo que provoca es una especie de “insatisfacción de la cultura” y una prisa tal que se vive más del futuro y de sus promesas quiméricas de una era dorada que en el presente, en el cual todo nuestro trasfondo histórico evolutivo ni siquiera se ha alcanzado todavía.

Desenfrenadamente se arroja uno a lo nuevo llevado por un creciente sentimiento de insatisfacción, descontento y desasosiego. No se vive ya de lo que se posee, sino de promesas, no a la luz del presente día, sino en las tinieblas del futuro en que se aguarda el autentico amanecer.
Carl Gustav Jung
Recuerdos sueños y reflexiones.