Gracias a facebook Caperucita y el lobo se encontraron como dos personas adultas. El lobo hoy es un empresario exitoso, Caperucita sigue siendo la boluda de siempre pero está rebuena.

Nosotros no hemos terminado todavía con el medioevo, la antigüedad y el primitivismo tal como nuestra psique exige. En lugar de ello somos lanzados a la catarata del progreso que cuanto más nos impulsa con más salvaje ímpetu hacia el futuro, tanto más nos arranca de nuestras raíces .
Pero una vez derribado lo antiguo, generalmente queda también destruido y ya no es posible detenerse en absoluto. Pero es precisamente esta pérdida de vinculación, este desarraigo, lo que provoca es una especie de “insatisfacción de la cultura” y una prisa tal que se vive más del futuro y de sus promesas quiméricas de una era dorada que en el presente, en el cual todo nuestro trasfondo histórico evolutivo ni siquiera se ha alcanzado todavía.Solo vivimos para el instante en que admiramos el esplendor del claro de luna, la nieve, la flor del cerezo y las hojas multicolores del arce. Gozamos del día excitados por el vino, sin que nos desilusione la pobreza mirándonos fijamente a los ojos. Nos dejamos llevar- como una calabaza arrastrada por la corriente del río- sin perder el ánimo ni por un instante, esto es lo que se llama el mundo que fluye, el mundo pasajero.