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16.6.10

Juan Carlos Distéfano

Juan Carlos Distéfano es un gran escultor Argentino contemporáneo cuyo trabajo está incrustado en la realidad social que lo circunda.
Sus formas se nutren de la antigua escultura egipcia, por momentos son como los cuadros del pintor Francis Bacon pero con volumen, o recuerdan las imágenes de un comic.
























Aunque todo el discurso que propone su obra parte de una época oscura de nuestra historia, los años terribles de la dictadura militar de Videla, cuando impunemente bandas armadas pertenecientes a las “fuerzas de seguridad” (ejército y policía) secuestraban, torturaban y asesinaban a jóvenes que pensaban “distinto”, mientras los medios periodísticos (esos que hoy aúllan contra la ley de medios) miraban para otro lado, haciendo como que no pasaba nada.















Por eso una figura atada por los pies y flotando me trae la imagen de alguno de los cientos de personas que fueron arrojados al río de LA Plata para silenciar sus ideas “peligrosas”.




O esa otra llamada “el mudo” evoca una sesión de tortura por la que pasaron miles de militantes en alguna dependencia policial.
En todas estas esculturas circula el espíritu de los treinta mil desaparecidos.
Esos que torpemente quisieron olvidar con miserables leyes de “obediencia debida” o “punto final”.







La memoria está ahí, late en el arte de Juan Carlos Distéfano, en esas piezas trabajadas en poliéster reforzado y esmalte epoxi.
No te pierdas esta muestra antológica, si estás en Buenos Aires no dejes de visitarla en la Fundación Osde, en la calle Suipacha 658, estará hasta el 24 de julio.










14.6.10

Sobre-dosis

Las ideas vienen dibujando, con el lápiz en la mano, no antes.
Muchos aspirantes dicen "no se me ocurre nada" esperando que de algún lugar se descuelgue una idea. Una de las consignas que usaba cuando daba clases era: pensá dibujando.
Un dibujo es muchas cosas además de una idea.






11.6.10

Love

A veces las pasiones no se encuentran.
Breve y elocuente es este video de Michaela (ya dijimos alguna vez en este blog que somos sus fans) el tema es el sexo, el tema es el desencuentro, el tema es la pareja humana, todo contado con dibujos, a buen entendedor...

9.6.10

Roberto Páez


Guardo en mi memoria un mediodía en que con Roberto Páez subíamos una escalera rumbo a un restauran, cuando de improviso se detuvo y señalando los escalones me dijo –mirá que dibujo extraño proyectan las sombras de la baranda.
Roberto era un filósofo visual, tenía el don de la observación, sabía ver en todos los sentidos.


Cuando yo entraba a su taller, entraba en otro mundo, abigarrado de juguetes antiguos, muñecas destripadas, raros objetos que encontraba en la calle y los colgaba en la pared como un trofeo para algún día usarlos de modelo, podía ser una pierna ortopédica, una jaula aplastada, un sillón desfondado.

Su mesa de dibujo me atraía como un imán, esto es dibujar pensaba al ver lo que estaba haciendo. Husmeaba su frondosa biblioteca, nunca conocí otra más completa, libros de pintura, de fotografía, de dibujo, de máquinas, de animales, de circos, pasaba horas mirando libros mientras charlábamos, después me proponía ir a comer, con la felicidad de una fiesta.


Roberto era un personaje de Rabelais, todo lo filtraba por su brillante sentido del humor, jugaba con las palabras, fue un poeta.
Vivió lejos de todos los discursos hegemónicos que proponen los medios. No hablo de una torre de marfil, todo lo contrario, Páez era más real que muchos, estaba vivo, vivo entre los muertos verticales.




Le atraían los perdedores, el mundo de las orillas, lo marginal, todo lo que crecía a la intemperie, los sobrevivientes. Un ser generoso como nunca conocí.
Fue un grande del arte gráfico, todos sus trabajos son construcciones plásticas, bellos hallazgos de un espíritu sensible.
Hoy 9 de junio cumpliría 80 años, alguna vez me dijo: “no me imagino estar muerto y no dibujar más”, pasaron cuatro años de su muerte, todavía lo sigo viendo, sigo charlando con el viejo troesma, hoy descorcharé un malbec y en silencio beberé en su recuerdo.

8.6.10

El sueño de la razón

A veces mantengo largas conversaciones telefónicas, en mi mesa de trabajo hay siempre algún sobre (antes de la invención de la web eran cientos), sin darme cuenta mientras charlo dibujo, casi es un acto reflejo, juego con esos sellos o estampillas, me dejo llevar mientras mi atención está en otro lado, lo que dibuja es esa parte inconciente, libre del control policial que ejerce la razón . "El sueño de la razón produce monstruos" escribió Goya en uno de sus aguafuertes.
Salen cosas muy extrañas que mas de una vez son la fuente que inspira otros dibujos.





6.6.10

Multitud

Estoy habitado por una colección de seres, mi mujer los fue conociendo a lo largo de los años, aunque siempre descubre uno nuevo que la sorprende. A veces me despiertan en medio de la noche y no me dejan pegar un ojo.

Algunos son intratables, otros emulan a Simón el agradable, los hay ingenuos hasta la boludes, a veces aparece algún filósofo escondido, o un monje zen, cantores desafinados o pianistas melancólicos, hay perros, águilas, ratones, malabaristas, un aspirante a Drácula, un bombero, un pornógrafo, varios poetas oscuros, un niño malcriado, arquitectos, carpinteros, un asesino serial, algunas señoras maternales otras muy putas, en fin…con todos ellos convivo desde siempre.
Hace algunos años hice una sesión de análisis, fue un único encuentro con esa ciencia, una sesión bastó para comprender que sería imposible tratar a todos y abandoné.







Muchas veces los dibujo, como en este caso, quédense quietos un rato- les dice el que dibuja- vos payaso dejá de payasear, vos deportista bajá un cambio, a ver si se callan un rato los ratones culposos, vos genio incomprendido andá a peinarte.



Cuesta mucho dibujar esta multitud, aunque nos conocemos hace rato. Todos quieren estar presentes, ser protagonistas, son mis yoes , aunque con varios no simpatizo los retrato igual, ahí están, a la intemperie, para que se vayan oxidando lentamente, como los goznes de una puerta.






1.6.10

Sefiní

Todo lo que empieza termina, es una ley ineludible, ayer descolgamos la muestra en el Borges, las paredes quedaron mudas.
Este video va como colofón, un poco para compartir con todos aquellos que no pudieron acercarse a la expo aunque me acompañaron de alguna manera. Fue bueno mientras duró, aunque, después de la función queda una extraña sensación de vacío que el tiempo irá mitigando.