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20.6.09

Juegos de azar.




Vivo en el barrio de Caballito, a unas siete cuadras de la casa de Scafati, que está cerca del Parque Chacabuco. Una noche al salir de mi casa después de una tormenta, encontré en la vereda, entre las ramas caídas del cedro que tengo frente a mi puerta, una hoja de carpeta, como las que usan los estudiantes. En la hoja había un boceto a lápiz que representaba a un hombre con una máscara. De inmediato me di cuenta que era un dibujo de Scafati.

Varios días duró mi desconcierto: cómo había llegado esa página hasta mi puerta. Soy tan distraído que ante la duda, me acuso: yo tenía aquella hoja entre mis papeles, sin saberlo y de algún modo misterioso había ido a parar a la calle. Pero la respuesta no me convencía, porque estaba seguro de no haber visto nunca ese dibujo.

Un día me decidí a llamar a la casa del dibujante. El no estaba, andaba por Mendoza, su ciudad natal, pero me atendió su esposa, Marta Vicente (que además de pintora, es una extraordinaria ilustradora de libros para niños), y me explicó que había sacado unos diarios viejos a la calle y que seguro ese papel se había mezclado entre ellos.

El dibujo, mezclado con los diarios, había ido a parar a manos de los cartoneros (quienes, a pié o en carros tirados por escuálidos caballos, recorren la ciudad juntando diarios viejos, cartones y botellas).Como estos desarman paquetes y clasifican su mercadería, y además habían tenido que ejecutar esas maniobras bajo la lluvia, el papel se había caído, y el viento o el azar lo habían llevado hasta mi casa.

Era una suma de casualidades, pero era la única explicación posible.
Yo limpié la hoja y sequé el dibujo y lo conservé, como una prueba del arte de Scafati pero también de la delicada mano del azar.
Pablo De Santis
Fragmento del prólogo de la novela gráfica La ciudad ausente.
Editada por el Zorro Rojo, 2008 , España.

17.6.09

El dibujo explicado


No todo lo que hacemos está regido por la razón.
Pensá cuantos hechos absurdos vivís a lo largo del día que por ser cotidianos parecen razonables, lógicos
.

Ese simple saludo que hice al cruzarme hace un rato con un vecino:”Hola ¿Qué tal?” tres palabras que salieron automáticamente, mucho tiempo vivimos con piloto automático, somos ausencias, no estamos donde estamos. Estos pequeños ritos absurdos son el lubricante de nuestra relación con el mundo.


Si miramos con mas profundidad esa lógica, en la cual creemos casi como en una religión, es lo que menos usamos.
Entonces no es extraño que algo de todo esto viva en mi dibujo.


Aunque traducirlo y reducirlo a un significado, es una empresa que tienta a muchos.
¿Qué significan esos números? ¿Porqué llevan máscaras algunos personajes? ¿Que quiere decir ese tipo que dibujaste con cara de sapo?...hay una colección de preguntas que recibo asiduamente, son epifenómenos de lo que hago.


El dibujo tiene significados que solo con dibujos puedo explicar, el discurso que esas imágenes generan puede tener muchas interpretaciones, pero eso poco me importa.

Aunque a veces tengo una idea clara que quiero transmitir, algo que tiene que ver con la injusticia, el poder o el amor…intento de que salga limpia, precisa. Es que al dibujar sigo siendo esta persona que a veces piensa lógicamente y otras se sumerge en el oscuro territorio de lo innominado.

Como bien dice mi viejo maestro Zen Daisetz Teitaro Suzuki:”El Zen está convencido de que nosotros somos demasiado esclavos de la palabra y la lógica.Mientras permanezcamos aprisionados por estas, somos miserables y presas de indecibles sufrimientos
Tenemos que tratar de conseguir un nuevo punto de vista, desde la cual se pueda aprehender el mundo en su totalidad y la vida en su intimidad. Esta consideración nos impulsa a precipitarnos profundamente en el abismo de lo sin nombre y a adueñarnos directamente del espíritu en su calidad de creador del mundo.”



11.6.09

Libros Infantiles

Ilustré varios libros para niños.
Cuando me encargan un trabajo para un libro infantil el dibujo es el mismo que hago siempre, me parece tonto eso de hablarle a los niños como si fueran idiotas. Creo que los infantes tienen una crueldad sin maquillage y paradojicamente son inocentes.

9.6.09

Egon Schiele

Egon Schiele fue un dibujante que pasó como un meteoro, vivió solo 28 años, pero quienes amamos el dibujo agradecemos su existencia. Esos dibujos simples y contundentes nos siguen atrayendo, siguen latiendo, como podés ver en este corto.

7.6.09

Jorge Accame

Contar es el oficio de Jorge Accame, y lo hace muy bien, arma sus relatos con precisión de relojero, muchas veces parten de historias que circulan en el imaginario colectivo, y siempre nos atrapan.

”Los sitios que mas suelo frecuentar son la infancia, los fracasos heroicos, la amistad, el amor y el desamor.” Dijo alguna vez éste porteño nacido en 1956 y radicado en San Salvador de Jujuy.

Accame es un prolífico autor, que lejos de los cenáculos literarios construye su edificio literario con diversos materiales: poesía, cuentos, teatro, novela.
Su obra Venecia, se estrenó en el Teatro del Pueblo de Buenos Aires y también se presentó en Londres.
Cuando encuentres un libro de su pluma, no dudes en leerlo, es uno de los mejores escritores Argentos que conozco.

Tuve la suerte de ilustrar algunos de sus libros.
“El dueño de los animales” es un bello libro de cuentos que editó Sudamericana.
Para ilustrarlotrabajé con una antigua técnica llamada esgrafiado, esas cosas que se aprenden en la escuela primaria. Por que será que las mejores cosas las aprendemos en la niñez.

Por si todavía no conoces esta técnica, que te ayudará a conseguir pareja, es muy simple, anotá.
Consiste en cubrir un papel con una barrita de crayón graso blanco, después con un pincel tapás la superficie con tinta china negra, una vez que seca la tinta, silbando bajito haces el dibujo rayando el plano negro con una aguja o un instrumento fabricado con un clavo o la punta de un cortante.

Es lo que alguna vez se hizo con cartulina enyesada, material que hoy no se consigue (si alguien sabe donde hay, avise).
Fácil ¿no? Si te ponés, el próximo Andersen puede ser tuyo.

2.6.09

Lorenzo Amengual

Mi amigo Lolo Amengual inauguró el viernes una muestra en el Centro Cultural Borges.Se trata de cien dibujos sobre la Cábala Criolla, así la llamó.Tambien algunos dibujos los acompaña un inteligente texto como este sobre El incendio.No dejes de visitarla si estas en Buenos Aires.

El incendio

—Quiere un café, le dije en español.
El viejo asintió con la cabeza —A un colombiano como yo eso no se le pregunta, , me mantengo vivo a café, pero no se lo diga a mi médico. En su castellano fluido pero pronunciado en alemán el hombre agregó: —Me dijo mi hijo que usted quiere saber que pasó.
Yo asentí con la cabeza. Empezo a contar.
— SCADTA era la sigla de la Sociedad Colombo Alemana de Transportes Aereos, la primer empresa alemana establecida en Sud América y respondía a los planes expansivos del nazismo.
Volabamos aviones Ford, unos trimotores de lata, muy parecidos al Fokker.

Hicimos lugar para que la camarera apoye las tacitas.
—Mi amigo Hans Thom, al mando de su avión, bautizado Manizales esperaba a un costado de la pista, cargado de pasajeros y combustible, Hans era muy bueno volando trimotores.
—Usted debe haber sido muy joven, interrumpí.
—Tenía 16 años, era aprendíz de mecánico y estaba deslumbrado por el trópico. Luego de darle un sorbo a su café, agregó: el otro avión, el F-31, también un trimotor Ford, debía despegar primero. Su piloto y propietario Ernesto Samper Mendoza fue un pionero de la aviación venezolana pero con poca experiencia en volar trimotores. Eran aviones de mierda.

Lo demás esta en el informe, la única diferencia es que yo lo ví.
El F-31 empezó bien su carreteo, mientras tomaba velocidad, solo experimentó un ligero desvío a la izquierda que Samper corrigió, pero luego dio un pequeño salto y se desvió bruscamente a la derecha, hacia donde estaba estacionado el Manizales. Con el ala derecha ligeramente levantada, como para evitarlo, el F-31 lo chocó casi de frente.
El ruido llegó después, primero vi la bola de fuego envuelta en humo negro, un incendio feroz.
Grité y corri, pero el calor no me dejó acercar. Quedó callado mirando la tacita vacía.
—Y alli murió Gardel, dije.
—Me parece recordar, agregó sin escucharme, que entre las pocas cosas que se salvaron, había una partitura con los bordes ennegrecidos del tango “Mi noche triste”.
Asi me lo contó el viejo Konrad Stampa en Berlín, en el cafe de los italianos, en uno de los arcos que sostienen las vias de la S-bahn, cerca de Savigny Platz, cerca de donde nace o termina la calle Kudam.
AMENGUAL / Letra dada