
19.3.10


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Solo vivimos para el instante en que admiramos el esplendor del claro de luna, la nieve, la flor del cerezo y las hojas multicolores del arce. Gozamos del día excitados por el vino, sin que nos desilusione la pobreza mirándonos fijamente a los ojos. Nos dejamos llevar- como una calabaza arrastrada por la corriente del río- sin perder el ánimo ni por un instante, esto es lo que se llama el mundo que fluye, el mundo pasajero.
3 comentarios:
¡Fántástico, Luis! Tienes que publicarlo en forma de tratado por una editorial japonesa.
La línea de TODOS los dibujos, asombrosa.
Un abrazo.
Excelente relato Luis!
Saludos desde Uruguay
Gracias Juan y Matías, si creo que en Japón haría furor porque poco entenderían.
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