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17.2.12

Batallas secretas


Es la madrugada cuando suenan  lejanas como tambores unas explosiones. Una tormenta se avecina, tal vez sea granizo, automáticamente los viñateros comienzan a bombardear las nubes.
Imagino ángeles destrozados por tan sorpresivo ataque, cayendo descuartizados desde el cielo.
Esta guerra de viñateros versus ángeles, comenzó hace tiempo, cuando las tormentas de piedra fulminaban las futuras cosechas.
Al otro día los diarios muestran fotos de las piedras de hielo y no se privan de repetir que son “del tamaño de un huevo”.

Hace poco en la ruta me sorprendió una tormenta de piedras. 
Algunos automovilistas, desesperados, aparcaban en la banquina y se tiraban sobre el  coche  protegiéndolo del ataque de los ángeles. Es una prueba contundente del amor de algunos ciudadanos por sus automóviles. Como un signo de época, estos “matrimonios” de señores y máquinas. 

3 comentarios:

Juan Álvaro dijo...

¡Qué bueno!

ERRZZU dijo...

Yo me tiraría sobre las viñas que son seguramente, mas interesantes que los autos.

Maricel dijo...

Increíle tamaña sobrodinación ante una máquina ! Si su función es llevarte en ese caso sería protegerte y no a la inversa...