Seguidores

26.7.11

Amarcord


El patio de mi infancia era inmenso, tenía baldosas negras y blancas, en damero. En el centro había una palmera gigante (cuando somos niños todo es desmesurado). Esa palmera era lo que hoy los astrónomos llaman un agujero negro, en ella se perdían bolitas, soldaditos de plomo, autitos de carrera, figuritas etc.
A los costados del patio habían canteros con malvones, plantas que entonces detestaba. Para llegar a ese patio había que atravesar un larguísimo pasillo que de noche y oscuro se hacía interminable.

2 comentarios:

BLANCO dijo...

Los niños con patio son hombres diferentes.

Malvón es una palabra preciosa. Y malvones también.

Un abrazo.

luis scafati dijo...

Patio hoy suena a palabra antigua, pero, es verdad, un patio te cambia la vida.
Abrazo